23.1.11

TERAPIA DE ACEPTACION Y COMPROMISO 2

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) alienta a la persona a pasar a la acción, pero no cualquier tipo de acción sino una acción plenamente consciente y guiada por valores. ACT pone a la persona en contacto con sus valores, con aquello que realmente le importa. Esos valores constituirán la guía de su conducta.
La ACT desarrolla en la persona habilidades para gestionar efectivamente los pensamientos y sentimientos dolorosos, de manera que su repercusión e influencia en la persona disminuyan.
A diferencia de otros modelos de terapia, lo que importa en ACT no es primariamente la reducción de los síntomas. En el ámbito de la ACT, la calidad de la vida es fruto en primer lugar de la acción guiada por valores, con independencia de los síntomas que la persona presente, mientras los afronte con plenitud de conciencia. La reducción de síntomas probablemente se producirá como resultado añadido aunque no sea el objetivo inicial.
La vida acarrea dolor de forma inevitable: frustraciones, desengaños, rechazos, pérdidas, fracasos, enfermedad, envejecimiento, muerte... Todas las personas experimentan sentimientos dolorosos. Además la mente humana puede evocar el dolor mediante la memoria de hechos pasados dolorosos, la predicción de un futuro aterrador, comparaciones en que salimos malparados o autovaloraciones negativas. La ACT enseña a las personas a gestionar su dolor más efectivamente mediante habilidades de conciencia plena (mindfulness).
Por conciencia plena se entiende el enfoque de la atención de forma sincera, curiosa y flexible hacia la propia experiencia en el momento presente. Las habilidades de conciencia plena tienen por objeto el facilitar la acción congruente con los propios valores. La ACT no contempla el desarrollo de estas habilidades como una senda espiritual hacia la iluminación sino como un medio para facilitar la acción efectiva.
La calidad de vida es proporcional a la habilidad para actuar de forma congruente con los propios valores, con plena conciencia y apertura a la experiencia del momento presente. Esta habilidad se compone de los seis procesos que la ACT define como centrales: la defusión cognitiva, la aceptación, la conexión con el momento presente, el yo observante, los valores y la acción comprometida.