La persona al fusionarse con sus pensamientos queda atrapada en ellos y llega a no ser conciente de que está pensando.
Mediante la fusión cognitiva, los pensamientos aparecen como algo importante, como una verdad absoluta que rige la conducta como si de una orden se tratara, dictan a la persona lo que debe hacer o acaparan totalmente su atención.
Mediante la fusión cognitiva la persona pierde el contacto con la experiencia directa (aquello que le llega a través de los sentidos) y queda atrapada en el mundo del lenguaje, en la mente.
El proceso inverso, la ruptura de la fusión (la defusión, la desliteralización, el distanciamiento) supone dar un paso atrás y contemplar los pensamientos como lo que son: simples palabras o imágenes. Dejan de ser verdades absolutas, pierden importancia, poder e influencia en la conducta.
En ACT, el terapeuta no intenta modificar el contenido de los pensamientos sino la relación que la persona establece con ellos.
Un concepto clave del modelo ACT es el de operabilidad o utilidad. Si una determinada conducta es útil para aportar plenitud y sentido a la vida no es preciso cambiarla, pero, en caso contrario, es preciso considerar otras alternativas más útiles.
Cuando se aplica este concepto a los pensamientos, lo importante no es si se corresponden o no con la verdad, si tenemos o no razón. Lo importante es discernir si resultan útiles o no para guiar la conducta de manera que sirva para crear una vida rica, plena y con sentido; si ayudan a ser la persona que uno quiere ser.
