23.1.11

TERAPIA DE ACEPTACION Y COMPROMISO 4

La evitación experiencial

Por evitación experiencial se entiende el tratar de evitar, librarse, eliminar o escapar de las experiencias privadas (es decir, aquellas que ninguna otra persona conoce a no ser que el sujeto informe sobre ellas: pensamientos, sentimientos, recuerdos, sensaciones, impulsos, imágenes...).
En el mundo material la mente humana resulta altamente eficaz resolviendo problemas, evitando o eliminando todo aquello que no es deseado. Es natural por tanto que la mente trate de aplicar ese mismo esquema al mundo interno de las experiencias privadas. Por ello, trata de evitar o reducir las sensaciones, los recuerdos o los pensamientos que provocan malestar o sufrimiento. Con objeto de evitar esos contenidos privados dolorosos, la persona puede utilizar diferentes estrategias, las adicciones (drogas, alcohol, juego, ansiolíticos), por ejemplo, constituyen una frecuente forma de evitación aunque su resultado a largo plazo sea un incremento notable del dolor y el sufrimiento.
Si consideramos el caso de la ansiedad, una emoción humana que todos experimentamos en algún momento; cuanto más trata la persona de evitar la ansiedad, más ansiedad siente por su propia ansiedad. Se constituye así un circulo vicioso presente en todo trastorno de ansiedad.
La persona que siente ansiedad en situaciones sociales, con objeto de evitar esos sentimientos de ansiedad, deja de asistir a actos sociales y consigue a corto plazo evitar esos sentimientos, pero a un costo inmenso a largo plazo, ya que se aísla y su vida se empobrece.
Se ha demostrado que la supresión de los pensamientos no deseados puede incrementar aún  más su frecuencia e intensidad, y que algo parecido ocurre con las emociones. La evitación experiencial  es, por tanto, ineficaz.

El modelo ACT tratar de socavar la estrategia de control de los contenidos internos y desarrollar una estrategia alternativa, la de la aceptación.
No obstante, no se trata de acabar por completo con la evitación experiencial. Todos, en cierto grado y en determinados momentos tratamos de evitar de alguna manera nuestras experiencias internas dolorosas. La evitación experiencial solo constituye un problema cuando predomina de tal forma que interfiere con el despliegue de una vida rica, plena y llena de significado.